No me alcanza la memoria para recordar cuanto tiempo llevo llenando de instantes los corchos de mi habitación, esos retazos de tiempos que me hacen sonreír e incluso sentirme afortunada por lo que he vivido. No quiero olvidar lo pasado, aquello que me causó felicidad y tristeza, esos pedazos de historia, forman parte de mi y me integran en la vida.
Desde aquí puedo ver gran parte de esos fragmentos de vida:
1/ El farolillo naranja y las pulseras de colores del verano 89, mágico año en el que aprendí el valor de los abrazos.
2/ La postal que habla de como los días sin la persona amada parecen siglos, uff, y claro que lo son, como se siente la distancia, cuán frágil es el afecto desordenado e idolatrado, aún así siempre merce la pena amar, contra todo pronóstico de acierto.
3/ El barco de Lago y el billete de transporte de mi loca aventura en tierras hostiles., por ver la ría y el mar, confluencia de lo salado con lo dulce. Aguas que se mezclan y confunden para hacerse una.
4/ Rusia, San Petersburgo y el Deva, Moscú y el lazo conmemorativo de la liberación, el primer y único viaje que hice con mi madre.
5/ Las entradas de los conciertos, muchos de ellos de verano, otros en compañía de mi hermana y uno que me puso la piel de gallina, una voz vital y quebrada a la vez en un entorno plagado de encanto, inicio de una noche sorprendente y perfecta. Doy gracias por el regalo de amistad que apuntaba amor.
6/ Mi galería de seres queridos, muchos que no están en presencia pero que me guardan y viven en mi. Otros a los que veo y están conmigo.
7/ Las apuestas salariales y las ferias. Hawai y las rosas de papel.
8/ El canal de Midi y el final de galáctico.
Lo cierto es que podría escribir un libro sumando todos los recuerdos y ,este blog de hoy , sería tan denso que no me leería ni yo. No os voy a seguir torturando, por hoy ya está bien, otro día seguiré ,o no , como decía uno de mis mejores amigos.
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