No me alcanza la memoria para recordar cuanto tiempo llevo llenando de instantes los corchos de mi habitación, esos retazos de tiempos que me hacen sonreír e incluso sentirme afortunada por lo que he vivido. No quiero olvidar lo pasado, aquello que me causó felicidad y tristeza, esos pedazos de historia, forman parte de mi y me integran en la vida.
Desde aquí puedo ver gran parte de esos fragmentos de vida:
1/ El farolillo naranja y las pulseras de colores del verano 89, mágico año en el que aprendí el valor de los abrazos.
2/ La postal que habla de como los días sin la persona amada parecen siglos, uff, y claro que lo son, como se siente la distancia, cuán frágil es el afecto desordenado e idolatrado, aún así siempre merce la pena amar, contra todo pronóstico de acierto.
3/ El barco de Lago y el billete de transporte de mi loca aventura en tierras hostiles., por ver la ría y el mar, confluencia de lo salado con lo dulce. Aguas que se mezclan y confunden para hacerse una.
4/ Rusia, San Petersburgo y el Deva, Moscú y el lazo conmemorativo de la liberación, el primer y único viaje que hice con mi madre.
5/ Las entradas de los conciertos, muchos de ellos de verano, otros en compañía de mi hermana y uno que me puso la piel de gallina, una voz vital y quebrada a la vez en un entorno plagado de encanto, inicio de una noche sorprendente y perfecta. Doy gracias por el regalo de amistad que apuntaba amor.
6/ Mi galería de seres queridos, muchos que no están en presencia pero que me guardan y viven en mi. Otros a los que veo y están conmigo.
7/ Las apuestas salariales y las ferias. Hawai y las rosas de papel.
8/ El canal de Midi y el final de galáctico.
Lo cierto es que podría escribir un libro sumando todos los recuerdos y ,este blog de hoy , sería tan denso que no me leería ni yo. No os voy a seguir torturando, por hoy ya está bien, otro día seguiré ,o no , como decía uno de mis mejores amigos.
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lunes, 10 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Como cada noche, siguiendo fielmente una especie de ritual solo conocido por el, araña el canapé, da un salto, me observa y, cuando se siente acertado por mis pupilas, se acerca sigiloso, midiendo con cuidado los movimientos y me pide una caricia.
Intento ser solícita, atender sus necesidades de afecto para que , la tristeza que arrastro como pesadas cadenas, no sea descubierta y, de repente, surge un candor que me reconcilia con el áspero mundo, con esa ingente cantidad de adversidades que vienen más que se van.
De repente, sus pupilas se vuelven oscuras, redondez perfecta que me hace sucumbir. Acaricio entonces su cabecita, un poco de su lomo, si continuara seguro que me mordería sin morder y se asustaría. No quiero eso, sólo sentir que está pegado a mí, como diciéndome: todo está bien, no estás sola y si por azar, una lágrima o más, nace de tu dolor, yo estaré aquí y te acompañaré.
Cuando las caricias y mis palabras le llegan busca acomodo en mi cintura, se hace una bola, cierra sus expresivos ojos y sucumbe ante la llamada del sueño reparador, aunque, antes de eso, entreabre un par de veces esos ojos verde, me mira, respira hondo y, por fin, se entrega.
A lo lardo de la noche buscará otros cobijos y acomodos, no se apartará de mi, velará mis sueños. Este es Charly. Mi recuerdo para Pekay, Coco y la bolita de M que estará con ellos.
Intento ser solícita, atender sus necesidades de afecto para que , la tristeza que arrastro como pesadas cadenas, no sea descubierta y, de repente, surge un candor que me reconcilia con el áspero mundo, con esa ingente cantidad de adversidades que vienen más que se van.
De repente, sus pupilas se vuelven oscuras, redondez perfecta que me hace sucumbir. Acaricio entonces su cabecita, un poco de su lomo, si continuara seguro que me mordería sin morder y se asustaría. No quiero eso, sólo sentir que está pegado a mí, como diciéndome: todo está bien, no estás sola y si por azar, una lágrima o más, nace de tu dolor, yo estaré aquí y te acompañaré.
Cuando las caricias y mis palabras le llegan busca acomodo en mi cintura, se hace una bola, cierra sus expresivos ojos y sucumbe ante la llamada del sueño reparador, aunque, antes de eso, entreabre un par de veces esos ojos verde, me mira, respira hondo y, por fin, se entrega.
A lo lardo de la noche buscará otros cobijos y acomodos, no se apartará de mi, velará mis sueños. Este es Charly. Mi recuerdo para Pekay, Coco y la bolita de M que estará con ellos.
martes, 4 de diciembre de 2012
En mitad de la nada, donde antes eran campos y olivares, centro geográfico y atalaya en tiempos de la memoria no hallada.
Emerge, entre pinares, una esbelta figura que me recuerda lo perdido, aquello que nunca será y lo que es aunque no se quiera.
Su visualización me calma, un consuelo vía llama encendida que, en días de lluvia, me guía y que, entre tantas tinieblas, ilumina mi corazón y me hace sonreír.
Cuando hace sol , me regala fuerza y el día comienza con sí fuera el primero del resto de mi vida o el único posible en esta andadura de presentes.
Gracias por estar y ser el faro que me envía a los espacios del echarse de menos, esa nostalgia que atenaza al principio pero luego libera. SYAM.
PD. Dedicado a quién hoy buscó ese abrigo de tranquilidad
Emerge, entre pinares, una esbelta figura que me recuerda lo perdido, aquello que nunca será y lo que es aunque no se quiera.
Su visualización me calma, un consuelo vía llama encendida que, en días de lluvia, me guía y que, entre tantas tinieblas, ilumina mi corazón y me hace sonreír.
Cuando hace sol , me regala fuerza y el día comienza con sí fuera el primero del resto de mi vida o el único posible en esta andadura de presentes.
Gracias por estar y ser el faro que me envía a los espacios del echarse de menos, esa nostalgia que atenaza al principio pero luego libera. SYAM.
PD. Dedicado a quién hoy buscó ese abrigo de tranquilidad
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